domingo, 6 de febrero de 2011

Cinco recomendaciones antes de decidir virtualizar.

Para seros sinceros, la virtualización es algo fantástico que ayudara entre otras cosas a los administradores a gestionar de forma mucho eficiente su entorno. No obstante hay que tener en cuenta que TODO no se puede virtualizar. Aquí van a algunas cosas a tener en cuenta la hora de valorar el proceso de P2V.

1. Realiza un inventario de hardware

Si estás pensando en virtualizar tus servidores físicos, te recomiendo que empieces por realizar un inventario de hardware de las maquinas. Es necesario saber de antemano si el servidor tiene algún tipo de hardware específico que no se pueda consolidar. Por ejemplo, si tienes un servidor que ejecuta una aplicación antigua que depende de un dispositivo de protección contra copias, probablemente no serás capaz de virtualizarlo. Por ejemplo servidores que ejecutan aplicaciones que requieren de dispositivos USB, LPT, SCSI. La mayoría de las plataformas de virtualización no permiten a las máquinas virtuales usar estos dispositivos

2. Realiza un inventario de software

También debes tener un inventario completo de software del servidor antes de intentar virtualizarlo. En un entorno virtualizado, todos los servidores virtuales se ejecutan en un servidor. Este centro de servicios cuenta con recursos limitados que deben ser compartidos entre todas las máquinas virtuales que se ejecutan ahi, así como por el sistema. Por tanto necesitarás saber qué software está presente en el servidor para poder determinar qué recursos del sistema requiere el software. Recuerda que los requisitos mínimos de una aplicación no cambian sólo porque la aplicación se ejecute en un entorno virtual. Tendrás que proporcionar al servidor los mismos recursos de hardware que requeriría si se ejecuta en un equipo físico dedicado.

3. Dispón de referencias de rendimiento

Antes de estar razonablemente seguro de que vas a ser capaz de virtualizar el servidor en cuestión, es necesario tener un punto de referencia del rendimiento del sistema. Después de que se haya virtualizado, los usuarios esperan que el servidor opere por lo menos tan bien como lo hacía antes. La única forma de comprobar este punto es utilizar el monitor de rendimiento para comparar el rendimiento del sistema, tanto antes como después de que el servidor se haya virtualizado. También es una buena idea para evitar el sobredimensionamiento en la asignación de recursos. Recuerda que la idea es tener lo necesario, ni más ni menos.

4. Comprueba los acuerdos de soporte

Antes de virtualizar, comprueba que los fabricantes del software que se ejecuta en el servidor contemplan el dar soporte sobre un entorno virtual ya que podrías perderlo.

5. Monta un piloto

Por último, siempre es recomendable realizar una virtualización de prueba antes de comenzar el proceso definitivo. Haz una copia de seguridad completa del servidor al que estás planeando virtualizar y restaurarla un entorno aislado. De esta manera, podrás comprobar el funcionamiento y valorar los posibles problemas que pudieran surgir.

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